Trabajo Práctico N°2
Quinto Año
TEMA: "Los procesos productivos, economies regionales y asimetrías territoriales ".
"LAS ECONOMÍAS REGIONALES"
Leer el siguiente texto y luego resolver la ACTIVIDAD N°1 en la carpeta:
EL SUELO EN ARGEMTINA: DISTRIBUCIÓN, USO Y TENENCIA DE LA TIERRA.
Se identifican como “economías regionales” a aquellos sub-espacios del territorio argentino que se ubican por afuera de la Pampa Húmeda y que, por razones históricas, se integraron tardíamente al proceso de desarrollo capitalista importado a la Argentina en la segunda mitad del siglo pasado.
Las principales economías regionales actuales, divididas por regiones son las siguientes:
Región Pampeana (Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires): Fuerte en maní, lácteos, carnes bovinas y avicultura, además de la agricultura extensiva.
Cuyo (Mendoza, San Juan, La Rioja): Centrada en la vitivinicultura (vino y mosto), producción de frutos secos y olivicultura.
NEA (Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa): Destaca la yerba mate, té, actividades forestales y algodón.
NOA (Tucumán, Salta, Jujuy, Catamarca, Santiago del Estero): Principal productora de cítricos, tabaco y legumbres (porotos, garbanzos).
Patagonia (Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego): Se enfoca en frutas de pepita (manzana, pera), frutas finas, pesca y ganadería ovina.
CONINAGRO enciende la alarma: solo 3 de 19 economías regionales muestran desempeño positivo
El último informe del semáforo de CONINAGRO exhibe un retroceso generalizado en 7 de las 19 producciones analizadas. La vitivinicultura, en rojo profundo, es apenas el reflejo más visible de una crisis que se propaga en silencio por el interior productivo del país.
El semáforo de las economías regionales volvió a encender su señal más preocupante. Según el último informe de CONINAGRO, siete de las principales actividades productivas del país están en “rojo”, una advertencia que sintetiza el deterioro del negocio, la producción y los mercados. La frase clave “crisis de las economías regionales” no es una metáfora: es un diagnóstico estructural.
Las economías regionales, en un momento crítico
Mientras el debate económico nacional gira en torno al dólar, la inflación y los fondos fiduciarios, en el corazón del interior argentino se libra una batalla silenciosa. Los pequeños y medianos productores que sostienen las economías regionales —la otra Argentina agroindustrial, la que no cotiza en Chicago ni festeja superávits de balanza comercial— atraviesan un momento crítico.
El último informe del semáforo de economías regionales elaborado por CONINAGRO, herramienta que monitorea mensualmente 19 cadenas de valor agroindustriales, vuelve a mostrar un deterioro profundo y generalizado. Solo tres actividades están en verde (porcinos, bovinos y ovinos), mientras que nueve se ubican en zona amarilla y siete ya están directamente en rojo: una señal de alarma para cualquier analista serio del agro nacional.
Entre las actividades más comprometidas, la vitivinicultura aparece como el emblema del desplome. Pero no está sola. La acompañan la yerba mate, el arroz, la papa, las peras y manzanas, los cítricos dulces y la mandioca. Todas actividades intensivas en mano de obra, de fuerte anclaje territorial, con alta relevancia social y que cumplen un rol estratégico en la matriz económica de muchas provincias.
La vitivinicultura: una historia que se tiñe de rojo
El caso de la vitivinicultura merece un análisis particular. Mendoza, San Juan, La Rioja y Salta concentran una actividad que históricamente fue símbolo de valor agregado, identidad regional y exportación con sello nacional. Hoy, esa postal está rota.
Según CONINAGRO, la vitivinicultura se encuentra en zona roja desde hace varios meses. La situación es producto de una conjunción de factores negativos que se retroalimentan:
Precios estancados o en baja en términos reales: el precio del vino no acompaña la inflación, lo que reduce los márgenes del productor.
Costos en alza constante: insumos dolarizados, tarifas energéticas actualizadas y logística encarecida, todo en un marco de desfinanciamiento.
Demanda interna en retroceso: el consumo per cápita de vino sigue cayendo, golpeado por la recesión.
Tipo de cambio desfavorable para exportar: la apreciación del peso y la eliminación del dólar diferencial para economías regionales impacta en la competitividad externa.
El resultado es un sector asfixiado, que acumula stock, reduce inversiones y empieza a abandonar hectáreas productivas. En zonas rurales de Mendoza, no son pocos los pequeños productores que barajan dejar sus fincas o reconvertir cultivos.
Yerba, arroz y papas: los otros dramas rurales
La crisis de las economías regionales excede largamente al vino. En Misiones y el noreste, la yerba mate enfrenta un cuadro similar: precios planchados, costos de secanza elevados y un mercado interno saturado por la pérdida del poder adquisitivo.
En Corrientes y Entre Ríos, el arroz se debate entre la falta de financiamiento para riego, el encarecimiento de los fletes y un mercado externo más competitivo. La suba del gasoil impacta directamente en su estructura de costos, como también la eliminación de subsidios para energía.
La producción de papa, históricamente concentrada en Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Tucumán, también se ubica en rojo. Las razones se repiten: insumos más caros, baja rentabilidad y una cadena comercial que traslada precios al consumidor, pero no al productor. El caso de la papa refleja con nitidez el clásico problema de “fijación de precios en la góndola”, que suele dejar afuera a quienes más aportan en valor y riesgo.
El deterioro es estructural
El informe de CONINAGRO pone de manifiesto una verdad incómoda: la crisis no es coyuntural, sino estructural. Los tres componentes del semáforo (negocio, producción y mercado) están afectados al mismo tiempo. No se trata de una mala campaña o de una baja puntual en la demanda, sino de un proceso de deterioro sostenido.
La matriz que explica este deterioro combina:
Tipo de cambio real apreciado: el atraso cambiario castiga al productor que exporta y lo pone en desventaja frente a importados.
Presión tributaria sin alivio: pese a la eliminación parcial de retenciones, muchas cadenas no vieron mejoras reales en su ecuación.
Altos costos financieros: el crédito sigue caro o directamente inaccesible.
Apertura importadora: el ingreso de productos del exterior compite con producciones locales, muchas veces sin los mismos estándares ni cargas fiscales.
Falta de políticas diferenciales: la Argentina sigue pensando el agro en clave pampeana, cuando las economías regionales tienen otras dinámicas, escalas y urgencias.
Los que sobreviven y los que resisten. No todo el mapa es rojo. Algunas actividades muestran signos positivos. Los sectores porcino, bovino y ovino lograron sortear la tormenta gracias a una combinación de factores:
Precios que acompañaron la inflación.
Demanda externa sostenida, en especial de carne bovina. Cierta estabilidad en costos relativos. Tecnología aplicada y escala eficiente. Sin embargo, incluso en estos casos, los márgenes son ajustados y el horizonte no está exento de riesgos.
En la zona amarilla, actividades como la apicultura, el maní, la leche y la horticultura navegan en aguas inciertas: sobreviven, pero sin posibilidades claras de expansión o mejora. La rentabilidad es frágil y está atada a variables imprevisibles: clima, tipo de cambio, decisiones gubernamentales.
¿Qué se puede esperar para lo que resta del año?
El segundo semestre de 2025 presenta más interrogantes que certezas. Los analistas de CONINAGRO anticipan que, salvo un shock de demanda externa o una corrección cambiaria significativa, las economías regionales seguirán en tensión.
La combinación de recesión interna, tipo de cambio poco competitivo, suba de tarifas y deterioro del ingreso real permite prever un escenario en el que muchas producciones se verán forzadas a: Reducir superficie sembrada o hectáreas productivas, Postergar inversiones clave, Aumentar niveles de endeudamiento. Reconvertir actividades hacia rubros más rentables o menos demandantes en capital.
Esto puede tener consecuencias sociales graves en zonas donde las economías regionales son la principal fuente de empleo. La informalidad crecería, y con ella, la precarización del trabajo rural.
Una agenda postergada
La situación de las economías regionales pone en evidencia una deuda estructural del diseño de política agroindustrial argentina. Si bien los anuncios de quita de retenciones y devolución de IVA fueron bien recibidos, no alcanzan a cubrir la profundidad del problema. Lo que hace falta es una estrategia integral, con mirada territorial, que contemple: Créditos a tasa subsidiada para capital de trabajo y cosecha. Reformas fiscales diferenciadas para pequeños productores. Incentivos para valor agregado en origen. Acuerdos comerciales que protejan y potencien producciones locales. Inversión en infraestructura logística que permita bajar costos estructurales.
El campo no es uno solo. Hay una agroindustria pampeana integrada, eficiente y con acceso a mercados, y otra red de economías regionales que operan con menores escalas, más dispersión, menos poder de negociación y alta dependencia del mercado interno.La crisis de las economías regionales no debería leerse solo en términos de números rojos. Se trata de un retroceso en desarrollo territorial, empleo, cultura productiva y federalismo económico. De persistir esta tendencia, la Argentina corre el riesgo de desertificación rural en varias provincias y de perder diversidad productiva, algo que, tarde o temprano, afectará a todo el sistema agroalimentario del país.
LOS CIRCUITOS PRODUCTIVOS
Un circuito productivo es la combinación de distintas actividades que son necesarias para realizar un bien determinado y tiene tres eslabones o etapas:
Eslabón primario o agrícola. Es aquel en el que se obtiene las materias primas (las forman los materiales que son extraídos de la naturaleza y que, luego, son llevados a una fábrica para ser transformados en un producto de consumo).
Eslabón secundario o industrial. Se transforman las materias primas en un producto, para ser directamente consumido o bien para ser materia prima de otro producto.
Eslabón terciario o comercial. Es la distribución y venta del producto final. El circuito llega a su fin cuando el producto es consumido.
A lo largo de todo el circuito, los bienes van adquiriendo valor. Esto significa que, cuando la materia prima se elabora, en esa transformación el producto aumenta su valor porque se le va sumando trabajo, tecnología y también otros productos para lograr el bien terminado.
LOS CIRCUITOS AGROINDUSTRIALES DEL AREA PAMPEANA.
La Región Pampeana es la región más importante en la economía nacional. A través de esta región la Argentina se inserto a los mercados internacionales con las exportaciones de carnes y cereales.
Dentro de la producción que se desarrolla en esta región, se destacan la leche (y derivados lácteos), el trigo (harinas, galletitas, pastas frescas, etc.) y el girasol, maíz y soja para la elaboración de aceites.
El circuito de la carne.
Argentina es el principal y uno de los mayores productores de carne del mundo. Esta actividad ha contribuido a nuestro desarrollo local y a la inserción en los mercados internacionales. Los distintos cortes de carne se comercializan en el mercado interno y en el externo, pero también se utilizan como insumo para la elaboración de subproductos como grasas purificadas, pasta de hígado, extractos de carne o cueros para marroquinería, entre otros.
El circuito de la harina de trigo.
Nuestro país se encuentra en el quinto lugar de la producción mundial de trigo, lo que refleja la gran importancia esta actividad en el conjunto de la economía nacional. El proceso de producción de la harina de trigo pasa por diferentes etapas: limpieza del trigo, selección de granos, acondicionamiento, molienda, control y reacondicionamiento y refinado.
El circuito de la leche.
Las principales áreas lecheras del país producen especialmente leche fresca para consumo o para la industria (subproductos como leche descremada, cremas, quesos, mantecas, helados, dulce de leche y productos como yogur).
LOS CIRCUITOS AGROINDUSTRIALES DEL ÁREA EXTRAPAMPEANA.
Además de la región pampeana, el resto de las regiones de nuestro país se caracteriza por haber desarrollado determinados productos y muchas de ellas han logrado una importante especialización incorporando tecnología e ingresando al mercado internacional. Estos productos son importantísimos en la economía de algunas provincias. Sin embargo, también hay problemáticas ligadas a su circuito productivo y a su crecimiento. Las Áreas Extra-Pampeanas son cuatro en total según el INDEC. La Región Patagónica, Región de Cuyo, Región del Noreste y Región del Noroeste.
De las uvas al vino.
El cultivo de la uva es muy delicado debido a que es un fruto muy frágil. Por eso es necesario cuidarla de las heladas y el granizo. Esta etapa termina con la vendimia y la transformación de la uva en vino se elabora en las bodegas. Mendoza concentra casi el 70 % de la producción vitivinícola del país. Le siguen San Juan, La Rioja, Catamarca, Salta, Río Negro y Neuquén.
El circuito olivícola
La producción del olivo se concentra en Catamarca, La Rioja, San Juan y Mendoza. De esta actividad puede obtenerse aceite de oliva (se concentra en Catamarca, Mendoza, La Rioja y San Juan) o aceitunas de mesa (Mendoza y La Rioja).
La producción de azúcar de caña.
Si bien la provincia con mayor producción es Tucumán, tanto el rendimiento de azúcar por hectárea como la relación producción/ingenio favorecen claramente a Salta y Jujuy, donde no solo existen ingenios de dimensión sino también grandes productores primarios que utilizan modernas tecnologías en la actividad que les permite obtener mayores rendimientos por hectárea cultivada y, en consecuencia, un mayor poder en el control de los precios del producto.
El circuito algodonero.
Es un cultivo que se da en Santa Fe y Chaco y se utiliza como materia prima en la industria textil. El primer paso, luego de la cosecha, es el desmote (obtención de las fibras). En la región algodonera existen, aproximadamente, 160 equipos de desmote, de los cuales el 60 % está situado en Chaco.
En cuanto a las empresas textiles se encuentran, sobre todo, en la provincia de Buenos Aires y especialmente en la Ciudad de Buenos Aires.
El Circuito de la yerba mate
Se concentra en Misiones y en el norte de Corrientes. Las zonas yerberas están llenas de pequeños productores que venden su cosecha a los acopiadores, quienes las distribuyen en las industrias, donde se separan las hojas del tallo, se las seca, se las muele y, finalmente, se las empaqueta. Luego, el producto es distribuido.
Los frutales del Alto Valle.
El Alto Valle de Neuquén y Río Negro es una región frutícola intensiva, productora de frutas de pepita (peras y manzanas) y frutales de carozo y uva, con industrias asociadas de conservación de frutas en fresco, producción de jugos de frutas y vinos.
ACTIVIDAD N°1: "LAS ECONOMIAS REGIONALES"
1)-Explicar con tus palabras en tu carpeta el significado de las economías regionales.
2)-Leer la noticia de las economías regionales y luego te pido que:
a-Grafiques el semáforo de las economías regionales utilizando la información de la noticia, explicar el significado de cada color.

b-Desarrollar según lo leído la situación actual de la economía regional de la yerba mate,
ACTIVIDAD N°2: "LOS CIRCUITOS PRODUCTIVOS"
1)-Definir: ¿Qué es un circuito productivo en la carpeta
2)-Desarrollar en la carpeta un circuito productivo, teniendo en cuenta cada etapa del circuito productivo.
3)-Localizar en un mapa político de Argentina los circuitos productivos del Argentina.
da color.

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